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Formación en inglés: Hacia nuevos dispositivos pedagógicos

Escrito por Antoine F | 23/03/18 13:20

Aún no se ha inventado el método milagro para enseñar idiomas, en cambio, se conocen bien los principios generales de un dispositivo de formación eficaz (particularmente formación en inglés).

El dispositivo debe:

  •  Centrarse en el alumno y no en los conocimientos a transmitir.
  • Adaptarse a las necesidades del alumno.
  • Adaptarse al ritmo del alumno.
  • Suscitar entusiasmo.
  • Suscitar el placer, «be fun».
  • Optimizar la motivación a lo largo del proceso de aprendizaje.
  • Proponer los repasos necesarios a su debido tiempo.
  • Permitir el autoaprendizaje.
  • Permitir una consolidación social de los logros.
  • Permitir una práctica regular e intensa.
  • Proponer herramientas mnemotécnicas.

 

Evocamos aquí el caso de la formación en inglés puesto que es la más solicitada, pero nuestro análisis puede aplicarse por igual a la formación de idiomas en general. 

 

Afortunadamente, una vez más, la informática nos ofrece una multitud de herramientas de comunicación que los creadores pedagógicos pueden asociar, con el fin de elaborar dispositivos que respondan a los imperativos de esta lista. ¡Son las herramientas del Digital Learning!

  • Test adaptativos
  • Vídeos
  • Traducción online
  • Text to speech
  • Reconocimiento vocal
  • Chat text, audio-vídeo
  • Clase virtual
  • Herramientas informáticas de afianzamiento memorístico
  • Redes sociales, social learning

 

Todas estas herramientas, accesibles igualmente en los smartphones y las tabletas, junto con la capacidad de cálculo de los servidores de soluciones Saas (Software As a Service), ofrecen permanentemente una respuesta a la medida de las necesidades del alumno durante el tiempo necesario al aprendizaje del inglés.

Los dispositivos de este tipo ven evolucionar el papel de los pedagogos hacia una mayor concepción pedagógica, por una parte, un mayor coaching individual y animación de comunidades de expertos y de alumnos, por otra.

Muy pocos dispositivos de formación en inglés aplican las enseñanzas de las ciencias cognitivas y de las nuevas tecnologías. Algunos sitúan en el centro de la formación la relación profesor-alumno y utilizan las herramientas tecnológicas y pedagógicas como un soporte o complemento de la formación (clases por teléfono, clases virtuales, recursos).

 

 

Estas soluciones presentan a la vez un problema económico y pedagógico. Desde un punto de vista económico, el uso constante de la relación directa profesor-alumno es una aberración, en la medida en que el número de horas necesarias para progresar con este método es muy importante. Lo que conduce a las empresas a formar una parte insuficiente de sus empleados y a los proveedores de formación a reducir costes disminuyendo la calidad del profesorado. En estos dispositivos, la modalidad e-learning está a menudo infravalorada por los profesores, y a la vez, por los alumnos.

Otros dispositivos ponen énfasis en los métodos de autoaprendizaje poco flexibles y poco atractivos, y despliegan un conjunto de «motivadores» encargados de llamar al orden por teléfono o email a los alumnos que abandonan rápidamente.

Nuestra experiencia nos enseña que las soluciones eficaces se presentan bajo la forma de un ecosistema en cuyo centro se encuentra la motivación del alumno. Todos los componentes del dispositivo (autoformación, red social, profesores) están pensados desde la óptica de la motivación y la de una optimización económica.

  • Contenidos para la autoformación, relacionados con los centros de interés del alumno y con la actualidad, concebidos de acuerdo a las enseñanzas de las ciencias cognitivas (atención, memorización).
  • Una red social dinámica rica en intercambios lingüísticos y profesionales.
  • Coachs lingüísticos y pedagógicos de gran calidad, utilizados de forma puntual.

 

Mientras que encontramos muchas ofertas de e-learning para la enseñanza de idiomas, existen muy pocos MOOCs dedicados a su aprendizaje. Los MOOCs (Massive Open Online Course), inventados por los universitarios, están adaptados a la transferencia de conocimientos asimilables en pocas semanas por una población de estudiantes, pero están menos adaptados a los aprendizajes fundamentales como la lectura, la escritura, las lenguas. Además, los MOOCs cumplen con el objetivo de dar prestigio a las universidades que destacan las asignaturas por las que son reconocidas, los idiomas no parecen formar parte de estas.

A pesar de todo, los MOOCs constituyen un extraordinario laboratorio de ideas pedagógicas en la que se inspiran los profesionales de la formación, además, los MOOCs han demostrado la fuerza del Social Learning.

 

 

La regla del 70/20/10 nos muestra que un profesional adquiere:

  • 70% de sus conocimientos de manera informal (autoformación)
  • 20% de la interacción con sus compañeros
  • 10% en formación formal.

Esta regla sigue un esquema económico que el alumno retoma espontáneamente en la organización de su aprendizaje. El alumno en el centro del dispositivo va a buscar los recursos necesarios en función de su nivel, de son perfil aprendizaje, de su grado de autonomía y de sus competencias metacognitivas.

  

Conclusión

Es un hecho, el dominio del inglés es un impulso de competitividad extremamente poderoso para la empresa. Sin embargo, los métodos de enseñanza clásicos no permiten obtener una mejora de la productividad lo bastante rápida con respecto a los objetivos de las empresas.

Multiplicando por tres, o incluso por más, la velocidad del aprendizaje, las soluciones pedagógicas que aprovechan las enseñanzas de las ciencias cognitivas, hacen tangibles los efectos de una formación masiva de colaboradores en un plazo aceptable para las empresas.

Hoy se puede, controlando el coste y en dos años máximo, llevar a todos los colaboradores de una empresa, sin importar su tamaño, a un nivel de comunicación operativo en inglés (B2). Las empresas que sepan aprovechar esta oportunidad serán las mejor preparadas para el siglo XXI, el siglo de la inteligencia individual y colectiva.